Wednesday, August 24, 2011

La Familia Extendida

Hay dos cosas por las que siempre le doy gracias a Dios, mis amigos y mi familia ... y a veces me pregunto si Dios no pensará que le estoy dando las gracias por la misma cosa.

Y es que, desde mi punto de vista, los verdaderos amigos, son familia.

Los mejores compañeros de mi vida viven casi todos lejos, se de ellos a través de las redes sociales, los dispositivos móviles, el correo electrónico y a veces, el teléfono.

Algunos han estado presentes por 20 o 25 años, otros aparecen y desaparecen en ciclos similares a los de los cometas (cada 5 o 7 años) pero en mi corazón yo que siempre están ahí y cada vez que los veo, no importa cuanto tiempo haya pasado es como si los hubiera visto ayer.

Casi ninguno se parece a mi y normalmente tenemos menos cosas en común que coincidencias, escuchamos diferente música, leemos diferentes libros, vemos diferentes programas o series de televisión y tenemos diferentes estilos para vestir; pero ocurre un fenómeno maravilloso, nos gozamos en las pocas coincidencias y a través de ellos, y junto con ellos, disfruto de actividades que quizás ni se me ocurrirían sino es porque a ellos les gustan, y a veces termino adoptándolas como mías.

Creo que una buena parte de lo que yo soy hoy es una amalgama de las cosas que cada uno de esos amigos han dejado en mi vida: deportista por unos, epicúreo y comelón por otros; asiduo lector por unos, e intento de escritor por otros; con algunos tomo cerveza y con otros tomo vino; con unos hablo de fútbol y con otros de política; a muchos escucho y a otros pocos les cuento. Definitivamente la "Tapia" en mi apellido cuenta con un enorme mural, así como los de Diego Rivera o David Alfaro Siqueiros, y en ese mural, con el mismo colorido que estos artistas plasmaban en sus obras, se encuentran todos estos amigos que han tenido gran influencia a lo largo de mi vida.

Vaya pues un tributo, todo mi cariño y agradecimiento a mis amigos, a mis hermanos y hermanas de la familia extendida. Desde mi punto de vista, de todos los tesoros del mundo, la amistad es el más valioso, quizás por encima del amor, porque los amores van y vienen, los amigos siempre están ahí ... a menos, claro, que uno decida intentar el amor con una amiga, entonces todo se puede complicar o salir muy bien ... pero esa, es otra historia.

Saturday, August 6, 2011

Exceso de Equipaje

Muchos andamos por la vida cargando "exceso de equipaje"

Y es que, desde mi punto de vista, los seres humanos tenemos esta manía de aferrarnos a recuerdos, memorias y objetos los cuales no siempre nos hacen bien, es más a veces nos pesan demasiado.

Quienes me siguen en Facebook recordaran que hace poco más de una semana fui robado, dejé mi laptop en el auto y alguien rompió la ventana y se la llevó, junto con ella todos mis discos duros externos con todos mis respaldos y junto con ellos, muchas memorias, fotografías, correos, años de trabajo, música y quien sabe cuantas cosas más que conforme pasan los días, poco a poco me he ido acordando; sobra decir que estoy muy enojado conmigo mismo por haberme permitido tal descuido y también me siento violado en mi intimidad y despojado de una buena parte de mi vida.

Sin embargo, dicen que por algo pasan las cosas, y aunque no creo del todo en eso, en este caso debo admitir que esta circunstancia me ha obligado a tener que traer a la memoria muchos de esos recuerdos, darles una repasada, valorarlos, disfrutarlos y por fin, dejarlos atrás y comenzar a cerrar muchos círculos que tenía abiertos desde hace muchos años.

Mal de muchos, consuelo de tontos dice el refrán, y así, en mi caso me consuela saber que no soy el único en esa circunstancia, las personas somos así, nos aferramos a recuerdos tanto buenos como malos y seguimos alimentando, a través de ellos, tanto viejas alegrías como viejas miserias. Nos enganchamos con amores que ya no están con nosotros, con triunfos de los que ya casi nadie se acuerda, con rencores que solo a nosotros nos hacen daño e incluso con alegrías pasadas, que aunque positivas a veces no nos permiten disfrutar de las alegrías presentes.

Pero hoy, de pronto me siento liberado, creo que llevaba muchos años viajando con exceso de equipaje, mismo que no me dejaba disfrutar mi presente ni planear mi futuro. Ya no extraño tanto esas fotos, ni esos correos, ni siquiera esos documentos viejos del trabajo, estoy teniendo que volver a inventarme tanto personal como profesionalmente y hasta ahora todo va muy bien.

Claro que traer a la memoria esas algunas de esas cosas despertó fantasmas y demonios del pasado pero hablar de fantasmas y demonios es otra historia.