¡Abramos debate!
Desde mi punto de vista, la nota de opinión de Iván Uranga publicada por Julio Astillero (https://julioastillero.com/por-que-gana-mas-un-futbolista-o-un-actor-de-television-que-un-medico-o-que-un-campesino-autor-ivan-uranga/) exhibe el limitado entendimiento que tiene la Izquierda latinoamericana del comportamiento de los mercados y de la economía, así como la falta de análisis estadístico y rigor científico que hay en sus artículos de opinión.
Sirva este blog para aclarar algunas cosas que el autor claramente omite en su análisis, utilizaré para esto el mismo comparativo entre médicos y deportistas profesionales, pero con datos de los EEUU y en lugar de la información sobre futbolistas utilizaré los datos de la MLB (Deporte favorito en EEUU y coincidentemente de AMLO) y el departamento del trabajo.
El salario promedio de un beisbolista de las grandes ligas es de $4 millones de dólares, mientras que el salario promedio de un Médico en los EEUU es de $223 mil dólares, si solo utilizáramos estos dos datos como hace Iván Uranga en su análisis, pues todo pareciera indicar que tiene razón, ¿no?
Pero, la intríngulis está en los detalles (the devil is on the details) que se omiten en dicho análisis:
La mediana estadística de esos salarios es en realidad de $1.5 millones de dólares (https://www.matematicas10.net/2015/12/ejemplos-de-mediana.html) y el salario mínimo es de $550 mil dólares, pero aún más importante, al principio de la temporada regular existen únicamente 750 lugares para jugadores en las ligas mayores, mientras que en los EEUU existen cuando menos 750 mil médicos y cirujanos según los datos del departamento del trabajo (https://www.bls.gov/ooh/healthcare/physicians-and-surgeons.htm) y la mediana de salarios es de $208 mil dólares.
En un país de más de 300 millones de personas, únicamente 1000 pueden jugar beisbol profesional en las Grandes Ligas en una misma misma temporada, y tan solo 0.5% de los 450,000 estudiantes de preparatoria de juegan beisbol logran eventualmente jugar en las ligas mayores; mientras que también en los EEUU casi el 70% de los estudiantes de preparatoria se registran en algún tipo de educación vocacional o universitaria y de ellos cualquier estudiante que se gradúa de médico en la Universidad puede inmediatamente incorporarse al mercado laboral, el cual, en el caso de los médicos crece a un ritmo de 7% anual.
Conclusiones: No es cierto que los deportistas ganan más dinero que los médicos, los ingresos totales combinados de los jugadores de las ligas mayores son de alrededor de $400 millones de dólares (https://www.spotrac.com/mlb/payroll/) mientras que los ingresos combinados de todos los médicos de los EEUU son de más de $165 mil millones de dólares por año. Ese mercado de consumidores, que tanto buscan condenar con argumentos incompletos, gasta de hecho cuatrocientas veces más en salarios de médicos que en jugadores de pelota.
Bastan estas cifras para desmentir el argumento original de Uranga, cuando toma el salario de un deportista para calcular cuántos salarios de médicos podrían pagarse, ya que de hecho ¡El mercado ya realiza dicho ajuste! Cuatrocientos médicos por cada beisbolista. Pero hay más, ya que no estoy considerando que las ligas mayores son un negocio de 10 mil millones de dólares mientras que la industria de la salud en los EEUU genera 3.5 trillones de dólares. Queda claro dónde el mercado y los consumidores encuentran más valor.
Un dato adicional, varios de los beisbolistas de los Serafines de los Angeles (Angels) son inversionistas en varios hoteles de la zona, no solo generan miles de empleos con esos salarios que ostentan, sino que en este momento están de hecho teniendo un impacto económico por la crisis del COVID-19, tanto en sus salarios como en sus inversiones.
Espero que esos datos ayuden a que ustedes que me leen entiendan lo sesgado del comparativo de Iván Uranga cuando compara el salario de un futbolista (uno entre millones de personas que juegan futbol y nunca llegan a ser profesionales) con el salario de un médico en México que calcula en 500 pesos diarios, porque intencionalmente omite comparar el salario de esos médicos con el de los políticos y politólogos. ¿Quién aporta más a la sociedad en estos momentos de crisis? ¿Las personas que estamos escribiendo opiniones o los médicos que están salvando vidas? ¿Un diputado o una enfermera? ¿Los empleados de los partidos políticos financiados con el dinero de los contribuyentes o los empleados de limpieza de los hospitales que están arriesgando sus vidas?
¿De verdad necesitamos menos consumidores? Quizás lo que necesitamos es menos "opiniologos", politólogos y sobre todo, menos políticos.
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